sábado, 25 de abril de 2009

Lo más feo de los feos

Hay muchas cosas que pueden arruinarme el despertar, cualquier mañana. Levantarme acalorada con el sol pegándome directamente en la cara, confirmar que se me pegaron las cobijas y ahora debo apurarme porque estoy tarde, “sacarme la viuda” con alguna pared por mi mal cálculo –definitivamente la somnolencia acentúa mi atontamiento matutino-, que una mosca me despierte por estarme jodiendo encima, no encontrar mis chancletas donde creo que las dejé, y sobre todo, que alguien me quiera botar la puerta gritando “Vanessaaaaaa!” Terrible. Frunzo el ceño, suspiro y hasta hago trompas, listo, mi mal humor se despertó conmigo.

Eso sí, nada me pone peor que cuando al levantarme, me asomo en el espejo del baño y lo que veo no me gusta, no sé, supongo que es normal, pero hay días en que las mujeres nos levantamos y nos sentimos feas o desaliñadas, y como que entramos en pánico. Yo me “pongo de malas” e inmediatamente corro a quitarme algún resto de maquillaje, me lavo la cara, los dientes, me peino, y me veo de nuevo, si ni así lo logro, o me quedo así y no me asomo al espejo, hasta pasadas las horas, a ver si la impresión se me pasó ya espabilada, o casi que por inercia me meto a bañarme.
Usualmente le sigue una rutina de enderezado y pintura, o sea: mascarilla, exfoliante, humectante –doble-, perfume y maquillaje, y sí, me miro de nuevo y mi caos desaparece, el reflejo me devuelve el aliento, la paz, y hasta el humor. Esa chica que ahora se siente linda de nuevo, soy yo otra vez. Uff, que alivio. Como odio esas mañanas, que a veces coinciden con “esos días”…

No es que sea superficial, pero reconozco que me preocupan la imagen y la apariencia, de todas formas, igual nos toca reconocerlo a todos, en la vida ambas importan. Es importante verse bien y aunque suene feo pues, qué importante es no ser feo. Si sí, ya sé, es hasta feo decirlo, pero es cierto. Ya lo sé, es una condena injusta de la vida, e igualmente es vigente para ambos sexos.

Hay quienes quieren creer que las apariencias no importan, que el físico es sólo una frivolidad o una banalidad, incluso, podemos decir que con madurez e inteligencia se logra obviar lo externo, para poder ver con claridad lo que en verdad interesa, que es la esencia, “lo de adentro”. Y sí, suena muy bien, muy bonito, muy romántico... pero al mismo tiempo suena muy falso. Lo digo por mi carrera y por la vida misma. Sin duda, hoy más que nunca la imagen es protagonista de anuncios, revistas, empresas, entrevistas de trabajo y por supuesto, también elemental en la conquista, la atracción y los cortejos entre un hombre y una mujer.
Lo que proyectamos es fundamental. No es que lo defienda, o que yo sostenga esta postura, pero diay, simplemente así es como funcionan las cosas, punto. Tampoco estoy diciendo que lo que de adentro no importa, porque importa y mucho. Pero con el corazón en la mano, lo cierto es que a nadie le gustan los feos y nadie quiere ser feo. Que lo feo es subjetivo, sí, es cierto. Por eso, hay mucha tela que cortar. Personalmente creo que en este tema las mujeres les llevamos la delantera. No sólo nuestro cuerpo es como más “estético”, sino, porque una mujer tiene más herramientas para distraer la atención de sus defectos y acentuar sus encantos, sus virtudes. A los hombres no les queda más que arreglárselas con lo que la vida le dio, y eso a veces es realmente muy poco.

Ojo que no pretendo ser categórica: hay feas y feos exitosos, y guapos y guapas enamoradas de ellos, pero aún así, me atrevo a afirmar que el físico es trascendental, por lo menos en las primeras impresiones, que son casi siempre son las más importantes. Es más, el dicho de que a los hombres se les conquista por el estómago y a las mujeres por el oído, se queda muy corto. Se les conquistará así, -y también de otras formas- pero a ambos se les entra por la vista, generalmente. Así es, a las mujeres también, aunque suene más bello negarlo porque nos vuelve más profundas como género, pero eso es idealismo puro. Y más en estos tiempos. Incluso creo que el dicho se lo inventó un hombre -que era un feo, fijo- y que convenció a alguna mensa y se dijo “ay la verdad es que lo único que se necesita es hablada” y corrió la voz… Pero sorry, con las mujeres, así de simple, no es.
Por ejemplo si yo decido presentarle un menganito, a una amiga, las posibilidades de que el encuentro sea exitoso o no, va a depender mucho de cómo este chico se vea, o de si le atrajo o no lo que ella vio. Si llega mal vestido, o la vida no lo premió con mínimo unos lindos ojos, buen cuerpo o algún atractivo, es muy probable que mi amiga, se porte prejuiciosa y casi de entrada, se bloquee o se niegue a encontrarle algo, o lo mucho de bueno que pueda tener el menganito este. Las mujeres podemos ser tan crueles como los hombres cuando se enfrentan a una mujer “feita”, “no-rica”, “sin suerte” (para usar términos menos despectivos de los que utilizan los hombres) hasta tienen frases como “no hay mujer fea, sino poco trago”. Pero con las mujeres ni el alcohol cumple el mismo efecto, o al menos eso creo yo. Un feo es un feo hasta que nos demuestre lo contrario… ¿y cómo nos demuestra lo contrario? Siendo encantador. Los hombres feos-con-encanto -interesantes- tienen una altísima posibilidad de hacernos olvidar lo poco agraciados que son; de hecho casi creo que hay un tipo de mujer que prefiere a los feos narizones inteligentes/interesantes que a cualquier otro hombre. ¿Y saben qué? hacen bien! (A menos de que ese feo sea músico, o que esa mujer sea yo! Jajaja...)

Hablar de estereotipos de belleza sería meterme en camisa de once varas diría mi madre, o en un campo minado, porque diay, es bastante complicado. Sin duda, lo que para mí es bello, puede no serlo para otra. Pero creo que en lo que a “feo” respecta, hay rasgos, patrones y características de la imagen o apariencia masculina, que gozan de mayor consenso entre las mujeres, y otras muchas cosas desagradables que están a la vista, y que echan a perder a cualquiera por más guapo que sea. Así lo comprobé preguntando por ahí… Primero hay que diferenciar dos cosas: una es el físico y otra es el “look”. Me atrevería a decir que el “look” puede ser hasta más importante que lo primero, pero todo cuenta. So, aquí vamos, bueno aquí voy! …para descarga femenina y aprendizaje masculino.
Agárrense hombres y úsenlo en su beneficio, antes de lanzarse a la conquista de algún corazoncito.
Empecemos por los calvitos. A ver, un hombre tiene permiso de quedarse sin pelo a cierta edad: 43, 50, tal vez a los 38… pero no a los 24! eso es gravísimo. Por supuesto sé que la calvicie no está en manos del hombre, pero sí lo está la forma en que llevan su calvicie, hay una forma correcta y otra equivocada y en este país, sobran los equivocados. Un pelado no puede aferrarse con tanta terquedad a sus últimas greñas y para colmo lucirlas con naturalidad como si anunciara Herbal Essences. Tampoco debería convertirse en lo que la mamá de mi amiga Lena llama un “prestamista” y prestarse 3 pelos de los 10 que tiene en un lado, chupados al lado en que tiene sólo dos. No! Un calvo tiene que aceptar que no tiene la melena abundante y entender que esas pelusitas ridículas que aún les van quedando, no son ni serán nunca sexys y no les aportan, por lo contrario, alejan a las mujeres.

Yo sugiero afrontar con madurez la calvicie y mandarse a rapar, sí, mandarse a rapar la cabeza por completo. Vamos, que Sansón tenía una razón para resistirse a cortarlo pero uds no! Acuérdense que un pelado, bien coco puede ser increíblemente guapo. Por ejemplo miren a Gian Marco, o a Vin Diesel o a Thierry Henry. En nuestro país hay un conocido músico pelado que se distingue por eso y lo hace ver guapísimo e interesante, diferente! Por el contrario, es patético verlos apegados a esos 20 pelos que han resistido en sus cabezas, o peor aún, cuando les da por dejarse crecer ese poquito que les queda, para hacerse una ridícula colita espantosa! Qué horror. Así que señores, de verdad, si en sus cabezas tienen más piel que pelo, es mejor eliminarlo.
Soy del bando de las que sí disfrutan mucho ver un hombre con pelo largo, -obvio hay a quienes les queda y a quienes no- pero les aseguro que si les queda bien y está bien cuidado, les puede sumar muchos puntos a favor. Así que a lavarlo seguido, recortarle puntas, desenredarlo, y hacer como un buen amigo mío que cuida su caballera y su look de highlander, al echarle un tratamiento de vez en cuando. No cuesta mucho, y su inversión dará frutos. Como diría un anuncio por ahí: Garantizado.

Hablando de pelos, tengo que hacer un alto e implorarle a los hombres peludos, que dejen de lado su machismo e inseguridad viril, y acepten la depilación como alternativa. No soy una de ellas, pero hay mujeres a quienes les gustan los pelos en el pecho, cierto. Pero dudo que haya amantes de pelos en hombros, trasero, y mucho menos en la espalda! Para las mujeres es preferible mil veces estar con alguien que se depila a estar con alguien que parece un chimpancé. Eso mata todo! A decirle adiós a esos vellos que nada tienen de bellos! Aguantan un poquito de dolor y luego se disfrutan lampiños frente al espejo! y sus felices mujeres los disfrutarán también…

-Tip 1: De paso, nada les cuesta recortar los de las axilas ;)

Y ahora que me acuerdo de los lampiños, ellos también son todo un tema. Es que ningún extremo es bueno. Pero aquí sí que me callo, porque para los lampiños, solo tengo mi piedad, no encuentro solución para su desgracia.

Los hombres que tienen barva, candadito o chivita cuídenla, que mal hecha no luce. Puede ponerles o quitarles edad, adelgazarles cachetes, alargarles la cara si es redonda, o hasta encuadrarles visualmente el mentón, y recuerden que casi instintivamente, a las mujeres nos atraen los mentones cuadraditos (dicen especialistas que envía señales a nuestro inconsciente anunciándonos: testosterona a la vista!) El punto es que los pelos de su cara, son un gran recurso, si lo saben aprovechar. A nadie le gusta acercársele a un puercoespín o a un cactus y salir toda raspada. También agradecemos que le huyan al estilo de Cantinflas y si no tienen un bigote abundante, por favor no se dejen esos 4 pelos ralos arriba de los labios, porque es muy muy muy desagradable. Nada beneficioso, como tampoco las barbas largas, espesas o que parecen un arbusto, donde se pierde el atractivo más importante y de mayor uso: la boca.

Siguiendo con el rostro, últimamente ya no tengo los problemas que tenía antes, con las narices grandes, pero con lo que sí tengo problemas es con los pelos grandes que salen de las narices -y las orejas también-. Yo no me puedo concentrar con alguien a quien se les salen estos pelos largos de por los orificios nasales, como si fueran las patas de algún bicho. Es muy incómodo para uno que los tiene de frente, sobre todo porque los orificios nasales masculinos –igual que sus narices- suelen ser más grandes que las nuestras, así que eso dimensiona semejante defecto y uno, aunque quisiera, no logra dejar de mirarlos! Yo hasta puedo llegar a sentir que no me está hablando la persona, sino esos pelillos. Ash. Así que si los tienen así o les crecen mucho, pues a meterles un piquetito para decirles adiós, de vez en cuando. Esto para hombres y muejeres, por parejo.

- Tip 2: No se saquen las cejas, y queden como una mujer. Sus cejas afeminadas nos espantan! Solo hagan algo con ellas, si son del equipo de “los-uniceja”. Porque sí, es necesario que sean dos. Ah y el Tip 3 de una vez, por favor, no usen lentes de contacto de colores. No los necesitan. Eso nos habla de inseguridad, falsedad y de que esconden algo. No y no.

Bajamos ahora un poquito. A ver, un hombre gordito puede salvarse, porque los kilos de más son comunes, y muchas preferimos un mae grueso que uno flaco, o porque inclusive un hombre muuuy gordo puede terminar siendo hasta simpaticón; pero un tetón pues no, sorry. A las mujeres nos puede gustar hasta una panza “ay es redondita, toda rica para dormir en ella”, pero no imagino a una mujer diciendo: “ay que tetas, son enormes, perfectas, hasta podría usar mi sostén o hacerse una mamografía”, eso sí que no. Así que hagan algo con eso. No sé,lo que sea...

El look sería un tema para no terminar. Me limito a decir que no siempre las modas les ayudan, vestirse muy cool de emos, punks, darks, rockeros, fresas, geeks, o de surfs no es casi nunca, su mejor opción. Un hombre vestido normal y aprovechando sus atributos (que toma en cuenta su caja torácica, su estatura, bronceado –o inexistencia de este- su rostro, estilo de vida, y -cual estrategia de mercadotecnia- hasta el público femenino al que se dirige) tiene muchas más posibilidades de resultar atractivo. Tampoco lo logra un hombre que viste super tallado o que usa ropa 4 tallas más grande que él. Ojo que las tendencias no siempre ayudan, porque cada quien es diferente. Encuentren un estilo propio y conquisten con él, no con el de alguien más. Queremos originales, no fotocopias.
Además de lo físico, hay cosas importantísimas que no se pueden obviar y que sí se pueden manejar, porque no es asunto de la naturaleza y sus bondades, sino que dependen únicamente de los hombres, como la higiene. Las mujeres somos quisquillosas y detallistas, siempre atentas a todo, es justo que los hombres también lo sean.

Bañarse bien, limpiarse las orejitas (por lo menos una vez a la semana).Evitar las hediondeces de pies, uñas largas o sucias, y pezuñas, manos resecas y callosa (ojo, sus manos son una de sus armas principales) la caspa y la grasa (para eso ahora un anuncio les dice que al menos el shampoo pueden escogerlo jeje) Especial cuidado con sus partes íntimas. No olviden cuidar el aliento! Y lo importantísimo que es NO oler a sudor, ni a “guardado”, orines, cigarro, cebolla, ni nada repulsivo). Y por supuesto, perfúmense rico (inviertan!) usen ojalá algo bien masculino, que refleje su personalidad; y hagan algo con ese grano que parece que ya tiene vida propia. Sean limpios señores, nadie quiere un cochino de pareja y muchísimo menos un cochino que para colmo es feo, disculpen la franqueza, pero es que así es. Lo de la limpieza es bien serio. Es preferibleo un feo limpio que un guapo cochino..

Es primordial es que pongan atención en su andar, su caminado. Caminen bien. Levanten su carita y un pie delante del otro. Extiendan su espalda como pavorreales, muéstrense seguros, erguidos, orgullosos de ser hombres. No caminen como hippies, ni viendo para el piso. No muevan la cabeza como los animalitos esos que se ponen en los carros y que van moviendo sus jupillas de arriba abajo como diciendo si, si… Y tampoco caminen jorobados, que el único jorobado que queremos es al de Notre Dame, porque es fábula y nació así. (Por algo Esmeralda no le dio pelota, por más buena gente y dulce que fuera) Su caminado no sólo es un atractivo importante, es una marca, un sello distintivo.

No es pedir mucho, pedirles que coman decentemente, las mujeres no queremos hombres comiendo como cerditos, metiendo dedos (ni chupándoselos) y sonando la comida en su boca, ni tragándose todo como si no hubieran comido en un mes. Coman con elegancia, saboreen despacio, y den las gracias. Mínimo.

Vale la pena agregar algunas manías masculinas que aunque no son del físico específicamente, si afectan su imagen, porque están a la vista. Muchas veces los hombres lo hacen y no tienen idea de cuan chocante nos parece a las mujeres. Sobran los ejemplos, pero básicamente: (lectores, papel y lápiz) Control, sí. Control sobre eructos, pedos y demás cositas desagradables que uds expulsan a menudo. De hecho, no importa si tienen una granja en su garganta, los gallos que se queden ahí! nada peor que tener un hombre que escupe todo el día y en cualquier parte. Es fatal. Con f de Fue horrible! (al mejor estilo de Derbez…) No se estén registrando la nariz a cada rato. Qué asco. Por último, y no menos importante, resulta repulsivo verlos tocarse “sus partes” continuamente. Dejar esos hábitos, es mucho mejor que los 80 cuadritos de su estómago. Las mujeres nos fijamos mucho en esas grandes pequeñeces. Convénzanse.

Pido perdón si he herido alguna susceptibilidad pero no hay peor verdad que la que no se dice. Además como dije al comienzo, las mujeres tenemos miles de herramientas para vernos mejor (o “menos peor”) de las que tienen los hombres, y yo he querido ayudarlos y ayudarnos. No estoy recomendando cirugías, tintes de pelo, planchas, correctores de ojeras, cremas reductoras, ni botox, ni pelucas! Sino diciendo que pueden ser menos feos, prestando atención a detallotes como estos. Así se ayudan un poquito, y con eso nos ayudan a nosotras a volverlos a ver, aunque no sean muy atractivos. De verdad yo creo que no sólo las mujeres sino también los hombres deberían estar atentos a ser lo más guapos posible, porque aunque no nos guste, siempre seremos medidos por la maldita vara de la estética…Duélale a quien le duela… y sea que lo admitamos o no.

lunes, 13 de abril de 2009

Casting defectuoso

A veces creo que la vida es como un eterno casting. Al mejor estilo de la industria hollywoodense, una y otra vez hacemos un cast tras otro por papeles que queremos, o que creemos querer, y para papeles que otros quieren otorgarnos…

Son muchos los castings imaginarios de los distintos ámbitos de la vida social, llámese laboral, amistoso, familiar, amoroso donde evaluamos y somos evaluados consciente o inconscientemente. Cuando estas alerta del casting, es peor, como cuando lo realizan los amigos o la familia de tu pareja, que te evalúan y hasta te compara con las otras que obtuvieron ese papel en otra temporada de la obra de la vida, del Sr. en cuestión.
Personalmente creo que el casting más difícil de todos, para todas, es ese al que te sometes cuando estás convencida de que quieres un papel protagónico en la vida de un cierto menganito. Cuántas veces uno se somete a un cast para el papel de “la Y” en la vida de “el X”? Muchas o Pocas, según… pero siempre ese casting es complicadito. Sobre todo porque el cast es paralelo al que tú estás haciéndole justo en el mismo momento. Así que de fácil, nada. El cast-doble-vía, tiene lo suyo. Pero bueno, que queda.

Alguna vez pasamos por castings ajenos. Y aún más son las veces en que hacemos audicionar a otros y en un lapso de tiempo evaluamos al participante para ver si podría ser el co-protagonista de nuestra historia, o al menos el de una temporada, si se queda como secundario, actor invitado en unos capítulos, o si del todo se queda sin papel, y simplemente decimos NEXT! Así es, ni modo. Lógicamente no siempre nos gustan mucho, porque duele decir Next cuando querríamos que se quede, o cuando el cast no lo pasa alguien que nos atraía mucho, pero que no nos conviene. Además, desde la otra acera, si incluso no nos gusta No-aprobar ni siquiera un examen de una materia, mucho menos sentirnos no aprobados, rechazados, quedados o de plano aplazados por alguien que nos movió el piso, y que nos interesa mucho. Por alguien que quisiéramos que nos audicione y que ojalá nos diera el papel, tal vez, hasta con renovación de por vida.

Probablemente por eso en el terreno amoroso, uno es más consciente de su participación en los casts y es más cauteloso. En mi caso, como mujer prudente y complicadita que soy, pues con los años me he vuelto más exigente con las audiciones que hago a otros, y con los papeles a los que audiciono, desde antes de decidir si quiero un papel y si vale la pena hacer el cast, si quiera.

Lo chistoso de mí es que, aún cuando me decido a audicionar, contrario a lo que se supone que se hace, de poner la mejor cara, pues muchas veces simplemente no me da la gana. Me paso de abierta, (aunque eso es normal basta que lean mi blog y ya saben mucho de mí) y incluso, exagero, como que busco espantar un poco, lo acepto. Sé que debería ser más cuidadosa con la información que le brindo al otro cual curriculum, pero soy de las que prefiere como parte de la audición de él, medir si ese que me quiere dar un papel, que está decidiendo si desea embarcarse conmigo (ojo “de embarcación” no de que se embarcó!), y que sepa a qué timón se atiene, y con qué embarcación va a navegar. Y así, los que le teman a la tempestad, que deserten antes y no me hagan perder el tiempo. Es como si se me saliera la brujita del mar que llevo dentro jaja, y trato de asustarlos para medir el aguante y el interés del otro por el papel. Si huye al primer asomo de nube negra, pues mejor que se vaya, conmigo no siempre estará soleado, sorry. Pero la verdad es que exagero a veces, porque yo me conozco como pareja, y sé bien el fondo, que conmigo, no habrá tanto mal tiempo, ni tempestades, a lo más se pondrá nubladillo el cielo alguna vez, pero aún así, como que prefiero a los que persisten tras el protagónico, aún con el aviso de "tormenta a la vista".

Imposible pedir que mis audiciones sean fáciles, cuando yo misma soy un dolor con los castings que yo hago. Me imagino que así les pasa a ustedes. Bien dijo Dios: “con la vara que midan serán medidos… y una cuarta más” Y la verdad, está bueno. Lo complicado de la soltería y vivir entre casting y casting, citas y personas que van y vienen, es audicionar siendo todos los estándares y los nivel de exigencia tan diferentes, siendo desconocidos los requisitos y complejos todos los postulantes. Calidficamos y se nos califica, y no sabemos basados en qué, con exactitud. Y esto lo hace más difícil porque todos estamos llenos de virtudes y también de defectos, estos últimos dan vida a este post.

Están los defectos que tenemos de toda la vida, los que desarrollamos con el tiempo, los que saltan a la vista y los que disimulamos, los que negamos, pero que igual se asoman. A todos estos los llamaré defectos-clase-A. Son más generales, más objetivos. Y pues a esa lista –a veces larga-hay que sumarle aquellas opciones, gustos, aficiones, vicios y características de personalidad o hechos que se van hilando en la vida misma de cada quien, y que nos complican del otro, que lo hacen “no apto” y que terminan engordando la lista. He aquí los defectos-clase-B que son como puntos en contra, porque restan... y que en la práctica terminan siendo “peros” importantes cuando de escogencia de pareja se trata. El que los veamos como defectos en el otro, depende de muchos factores mucho más subjetivos. Difíciles de predecir, adivinar y también a veces incluso de reconocer y admitir. Por algo dije que es tal vez el casting más duro de todos. Me gusta pensar, que todos tenemos un cierto control de calidad cuando escogemos a alguien para estar con nosotros y viceversa. Y como todo, varía de una persona a otra. Lo determina cada quien, y según el nuestro, pues definimos quien resulta defectuoso. Cada persona tiene sus defectos y ciertamente su apreciación varía según el cristal con que se mire, influyen también las prioridades, los niveles de tolerancia, las expectativas, incluso las experiencias, el pasado… y los objetivos y las exigencias de cada quien. Como todo en esta vida, los defectos son relativos…

Toda esta hablada para llegar a mi punto. A ver. Sí, los defectos son relativos, todos tenemos, y sí, según quien me audicione, pues me encontrará defectos que yo no sabía que tenía y no prestara atención a otros que yo creo tener, y tal vez ni siquiera los verá como tales. Ok. Pero cuando se trata de escogencia de pareja o ya como pareja misma, diay yo tendré los míos y mi media-naranja/limón los suyos, uds los de uds y sus susodichos los de ellos. Nosotros nuestros errores y ellos los suyos. Yo creo que así es, y cada quien tiene que aceptar sus culpas, sus peros, sus errores, sus equivocaciones y sus defectos. En esa capacidad esta muchas veces el que las cosas funcionen antes, durante y después de...

Cada quien con su carguita, asumiendo. Eso es lo justo. ¿No? Si asintieron, pues entonces que alguien me explique desde cuándo y por qué razón, algunos hombrecitos van por la vida sin aceptar sus defectos y cómodamente se los achacan a uno, o mejor dicho, hacen magia negra y en cuestión de segundos, ese defecto de ellos tarán desaparece, y de ese sombrero en que se lo metieron, en lugar de un conejito, sale un defecto nuevo tuyo! Uno que no sabías que tenías y que se convierte en nuestro “pero”. Si sí, para ellos en nuestro nuevo defecto, de ellos, jamás. No es suyo, es mío o suyo mis lectoras! ¿Qué tal? Por si todavía no me entendieron, pues a las pruebas me remito. Los defectos-clase-B, me dan más evidencias… mías y ajenas. Uds dirán.

Vicios, hay muchos. Y todos complican la relación o siquiera tratar de empezar una, si los dos no lo comparten. Si un hombre de éstos fuma, y uno tose, el defecto no es que él fuma, es que eres una delicada. Si le pides que lo apague, jodes mucho, osea eres jodiona, tu defecto es que molestas hasta por un cigarro. A mí no me ha tocado, pero tengo amigas que salen hombres que se drogan, porque usan marihuana, que aunque socialmente este empezando a aceptarse como algo usual, esto no le quita lo malo a quien lo usa, ni le quita lo dañina, ni lo droga (al menos hasta que la mota se pueda convertir en un hombre de estos, y se libre de ese defecto excusandose y culpando a los tréboles, al apio o a cualquier otra hoja verde por no tener sus efectos ;) jaja) Volviendo al punto, si a ellas les molesta que lo hagan frente a ellas, su defecto no es ser drogadictos ni irrespetuosos, las mujeres son las payasas que se quejan por todo, y las que en su defecto se tienen que aguantar, o que se vayan. Si se van ellas, se van porque las que teñían un problema son ellas, no ellos. Que maravilla! Negación? quien dice? ninguna!

Con el alcohol parecido, un ex de poco tiempo tomaba –no demasiado pero si suficiente- al principio agarrábamos taxi y el problema menor, pero cuando compró carro, cada vez que yo le pedía que no tomara más, se molestaba, y obvio, para él, él no era un inconsciente, ni el alcohol era un problema, él sabía lo que hacía y cuánto aguantaba, adivinen quien era la defectuosa: la chichosa, ridícula, necia, cobarde y controladora. Sí, acertaron, yo.

En lo sexual he oído de todo. Si el hombre quiere y la mujer no, ella es la fría, la que no lo ama, la que lo habrá empujado a otras, -eso si no la acusan de frígida como le pasó a una familiar recién casada- O sea, el acabose! Si la mujer siempre quiere, es la que está enferma, sólo lo usa o sólo en eso piensa. Si el hombre no rinde bien o acaba muy rápido y ella no, ella es la culpable de su insatisfacción, la que no se apuró. Ellos no la tienen pequeña, es que las mujeres piden mucho, no solo les importa el tamaño y no el desempeño, que importa más (ja!) y si él “no pudo” el no es el impotente, es la mujer la que no lo excitó lo suficiente, o peor, porque si la mujer se queja, es la incomprensiva y la malvada. Culpables? Siempre ellas.

Alguien a quien llamaré Mr. L un ex, reconocido mujeriego e infiel, excelente mentiroso y experto en engaños, hasta se mofaba de lo bien que le habían salido siempre sus jueguitos y de sus alcahuetes amigos. Obvio que con semejantes defectos mayúsculos que acabaron con sus relaciones anteriores a la mía -y con la mía después entre otras cosas- ya que le estás dando una oportunidad a alguien así, -cosa que no le recomiendo a nadie- te vuelves cautelosa y celosa, haces preguntas, pides detalles, confirmas cosas y pierdes la paz, porque innegablemente desconfías de él y sus amigos, de todo lo que diga y haga.

Y sí, mi defecto, fue y siempre será lo desconfiada, lo acepto -es mi defecto-clase-A-y-B, soy desconfiada desde siempre y ahora más- lo acepto, y el de ser la bruta que creyó que alguien así podía cambiar, pero hasta ahí. Pero en este caso, aún cuando la vida me dio la razón, y volvió a ser lo que siempre fue, con pruebas y demás en su cara que le decían sos un perro, traidor, mentiroso, falso-hombre-dos-caras (sí, yo todavía me pregunto, en qué estaba pensando?… o no pensando) y un cabrón. El tuvo el descaro de echarse lo que yo llamo un Poncio-Pilataso y lavarse las manos, culpándome a mí por su error, según él, sus metiditas de pata nada tenía que ver con amor o con sus defectos, sino con los míos! Culpa de la loca, incrédula y celosa novia que desconfiaba de él y de su exnovia... él sólo me hizo el favor de darme la razón. Que si yo no hubiera sido así, él no un hubiera hecho lo que hizo. Ja! Por favor. Así o más caradura? Nunca fui ni la mitad de lo celosa que me acusó de ser, pero créanme que estoy convencida que si yo no hubiera sido como fui, me hubiera ido peor. Pueden jurarlo. Su frescura y su desfachatez hasta el final fueron tales, que la defectuosa fui yo. Sus defectos y errores? Únicamente consecuencia de los míos. Aplausos para Mr L. a quien odio recordar, pero que se ganó a pulso aparecer en este post.

Recientemente apareció en el panorama un Sr. Camanances, con un lamentoso pero que me complica de un hombre. De esas “alerta- alerta! huye Sylvia, huye! No se ustedes, pero yo le huyo a los hombres con hijos. No tengo propios y creo que es mucho más sencillo si mi pareja o prospectos a serlo no los tiene. Creo que un hijo te trae a terceros inherentes, y que se quiera o no, complican las relaciones, que ya son suficientemente complicadas de por sí siendo de dos. Ya para pareja no pintó. Como dije arriba, el hijo era un defecto-clase-B (categoría hechos irrevocables que se hilan en la vida misma) de mucho peso. Porque ese, a pesar de ser una bendición para él como padre, para uno, se vuelve un problema. He ahí el defecto. Más, si tiene problemas desde que terminó con su ex pareja, y la familia de ésta, que se trasladan a su economía, a su tiempo el fin de semana, y hasta a su celular. Luz amarilla de no siga, de No, gracias. Al menos de novio, no. Así que se lo dije... y le dio un ataque!
El no lo podía creer, el Sr. Camanances, de un momento a otro, me volcó la tortilla –creo que para salvar su ego- y resultó que sí, que me daba la razón de que no funcionaría, pero porque alguien tan maravillosa, al mismo tiempo no podía ser –OJO- tan egoísta para no querer compartirlo con su hijo –quien le dijo eso? pésima interpretación-, tan ciega y poco comprensiva para no ver que porque era papá valía más la pena, porque tenía una razón para vivir –y si esa aspiro a ser esa yo, siempre, que?- tan mala con los niños –nada más alejado de la realidad-, y tan cerrada para no querer casarse pronto y hacer una familia con él y su hijo, -Dios! con 20 días de conocernos?- ah y tan insegura o miedosa, que no quería llevarlo a conocer a mis papás de inmediato! Que bárbara yo! Horror.

Sorry, pero un hijo es un “pero”, pero de quien lo tiene, y un defecto hermoso, pero defecto al fin y al cabo, como soltero, porque “llevas cola”. Desde cuando, su defecto, era ahora el mío? Se suponía acaso que yo tuviera que aplaudírselo, y gritárselo a mi familia cuando ni lo conozco, ni se si vale la pena? Ya sé, tenía que comprarle mantillas de regalo yo a él, en lugar de rosas a la cita! Como no se me ocurrió antes…

Por favor, hombres con hijos: que pretenden? una hipócrita? porque obviamente ninguna mujer sueña con ser la madrastra de nadie. Al menos no yo. Y no voy a disculparme por eso. Este sí que me sorprendió. El colmo! Un hijo de un hombre, es ahora tu defecto como mujer, sino enloqueces de felicidad con la noticia de que existe, o adoras la idea de salir los 3 y no agarras su foto a besos, y no lo llevas a caballito frente a tu familia, algo pasa contigo. Menos 100 pts en el cast, porque te falla algo como mujer. No tienes instinto maternal o eres una insensible y egoísta. Si como no! Qué fácil es meter la pata, y después que los otras vean a ver como lidian con mi situación, sino pueden, la crítica es para ellas, son ellas las defectuosas, no yo. Igual pasa con los que se han juntado no se cuantas veces, los divorciados, los separados y todos los que tienen un “detallote” particular de esos. fatal!

Y sigo. Para estos hombres, ellos no son impacientes, sus mujeres son lerdas y duran mucho haciendo todo. Ellos no son insensibles, es que la mujer es dramática. No están gordos porque comen mucho, sino porque su mujer cocina con grasa y porque la novia los obliga a cenar afuera. Ellos nunca ganan poco, es que las mujeres son unas interesadas. Ellos no son groseros, las mujeres son las que lloran por todo. Ellos no son agarrados ni tacaños, la mujer es cara, gastona o desperdiciada. Ellos no huyen de los problemas, es que sus mujeres los cansan porque insisten con lo mismo. Ellos no hieren a nadie, las mujeres son las que se ofenden con nada. Ellos no gritan, tienen la voz alta y la mujer es la exagerada o la sorda. Ellos no son los que no le dan les dedican el tiempo suficiente, es que su mujer les pide mucho y no entiende lo ocupados que están siempre. Estos hombres no aceptan que dejaron de quererlos, las mujeres no vuelven con ellos porque no valoran que ellos las quieren.

Ellos no son desordenados, ni cochinos, es que las mujeres son histéricas de la limpieza. Ellos no son aprovechados, son inteligentes, las malas son las tontas mujeres que se pusieron. No es que ellos no sepan arrepentirse y ganarse o merecer otra oportunidad, es que sus mujeres son rencorosas y no saben perdonarlos, o no los aman lo suficiente. Ellos no quieren pelear, si las mujeres “los encuentran, fue porque los buscaron”. Ellos no son feos, la mujer quería un Brad Pitt. Ellos no les hacen daño, a las mujeres les gusta victimizarse. Ellos no son infieles, cayeron en las garras de las mujeres fáciles que casi los obligaron. Definitivamente, al mejor estilo de Adán: “ELLA me dio del fruto prohibido” Si sí, Ándale! Seguro que te hizo tragarte la manzana a la fuerza!!! Ajá.
Y así, sobran. Sobran los hombres que dicen que mienten, porque según Arjona “una mentira que te haga feliz, vale más que una verdad que te amargue la vida” , así que o culpan a un guatemalteco que ni conocen, o dicen que mienten para no hacer sufrir a su mujer que supuestamente moriría si lo supiera, o ellos se lo confesaran (falsooo! Como diría una canción más realista, nadie se muere por un amor que no le conviene!) en fin, según ellos mienten porque su mujer no sabría aceptar la verdad! casi que "pobrecitos" son mentirosos por pura caridad! con su mujer insegura, estúpida y dependiente. Si hasta para el engaño salimos defectuosas! ...Lo que faltaba!

También hay más de de uno, que se siente mejor, creyendo que salió mal porque no estudió, pero si una mujer sacó 10 y es bonita, quien sabe que le dió al profe, no fue jamás por su capacidad… Si hasta escuché una vez a un tío decirle a mi tía, que su equipo perdió el partido porque ella no lo dejó ir al Estadio. Increíble. Por la misa línea andan esos descarados que se sienten con derecho de darte una nalgada por la calle, y es tu culpa por nalgona! o porque el pantalón era apretado. Ellos, inocentes de toda culpa. Sí, claro. Que cuentito tan cómodo. Para migajas de pan, mejor que me echen Hanzel y Grettel!

Lo peor, es que estos hombres que abundan por las esquinas, no sólo juegan a magos, y van señalándonos y diciéndonos que somos nosotras las defectuosas. Ojalá y sólo lo dijeran. El problema aquí es que se lo creen, realmente lo creen. Se convencen de eso. Lo afirman. Ya sea que estés adicionando para el papel o que ya lo hayas conseguido, en la que menos te esperas, sales defectuosa en el control de calidad de estas criaturas. Y los más terrible es que a veces eso pasa, cuando ellos ya han obtenido su papel en tu vida. Entonces, pues queda abrir bien los ojos, antes de creer que nuestro casting fue defectuoso! y a estar muy seguras de nosotras, que podemos tener miles de defectos y reconocerlos, pero no tenemos que cargar con otros más, ni aceptar los suyos como nuestros.

Y si van caminando solitas como yo, pues a andar con lupa, o lentes de mayor aumento... Así podremos reconocerlos a tiempo. Ojalá veamos siempre las señales. Y si no, igual nunca es tarde...

Los hombres pueden defenderse! Si pueden, o sumarse a la moción mejor... Y las mujeres podrían darme ejemplo suyos, que deben de tener muchos en su archivo! ;)