Hay muchas cosas que pueden arruinarme el despertar, cualquier mañana. Levantarme acalorada con el sol pegándome directamente en la cara, confirmar que se me pegaron las cobijas y ahora debo apurarme porque estoy tarde, “sacarme la viuda” con alguna pared por mi mal cálculo –definitivamente la somnolencia acentúa mi atontamiento matutino-, que una mosca me despierte por estarme jodiendo encima, no encontrar mis chancletas donde creo que las dejé, y sobre todo, que alguien me quiera botar la puerta gritando “Vanessaaaaaa!” Terrible. Frunzo el ceño, suspiro y hasta hago trompas, listo, mi mal humor se despertó conmigo.
Usualmente le sigue una rutina de enderezado y pintura, o sea: mascarilla, exfoliante, humectante –doble-, perfume y maquillaje, y sí, me miro de nuevo y mi caos desaparece, el reflejo me devuelve el aliento, la paz, y hasta el humor. Esa chica que ahora se siente linda de nuevo, soy yo otra vez. Uff, que alivio. Como odio esas mañanas, que a veces coinciden con “esos días”…No es que sea superficial, pero reconozco que me preocupan la imagen y la apariencia, de todas formas, igual nos toca reconocerlo a todos, en la vida ambas importan. Es importante verse bien y aunque suene feo pues, qué importante es no ser feo. Si sí, ya sé, es hasta feo decirlo, pero es cierto. Ya lo sé, es una condena injusta de la vida, e igualmente es vigente para ambos sexos.
Ojo que no pretendo ser categórica: hay feas y feos exitosos, y guapos y guapas enamoradas de ellos, pero aún así, me atrevo a afirmar que el físico es trascendental, por lo menos en las primeras impresiones, que son casi siempre son las más importantes. Es más, el dicho de que a los hombres se les conquista por el estómago y a las mujeres por el oído, se queda muy corto. Se les conquistará así, -y también de otras formas- pero a ambos se les entra por la vista, generalmente. Así es, a las mujeres también, aunque suene más bello negarlo porque nos vuelve más profundas como género, pero eso es idealismo puro. Y más en estos tiempos. Incluso creo que el dicho se lo inventó un hombre -que era un feo, fijo- y que convenció a alguna mensa y se dijo “ay la verdad es que lo único que se necesita es hablada” y corrió la voz… Pero sorry, con las mujeres, así de simple, no es.
Hablar de estereotipos de belleza sería meterme en camisa de once varas diría mi madre, o en un campo minado, porque diay, es bastante complicado. Sin duda, lo que para mí es bello, puede no serlo para otra. Pero creo que en lo que a “feo” respecta, hay rasgos, patrones y características de la imagen o apariencia masculina, que gozan de mayor consenso entre las mujeres, y otras muchas cosas desagradables que están a la vista, y que echan a perder a cualquiera por más guapo que sea. Así lo comprobé preguntando por ahí… Primero hay que diferenciar dos cosas: una es el físico y otra es el “look”. Me atrevería a decir que el “look” puede ser hasta más importante que lo primero, pero todo cuenta. So, aquí vamos, bueno aquí voy! …para descarga femenina y aprendizaje masculino.
Empecemos por los calvitos. A ver, un hombre tiene permiso de quedarse sin pelo a cierta edad: 43, 50, tal vez a los 38… pero no a los 24! eso es gravísimo. Por supuesto sé que la calvicie no está en manos del hombre, pero sí lo está la forma en que llevan su calvicie, hay una forma correcta y otra equivocada y en este país, sobran los equivocados. Un pelado no puede aferrarse con tanta terquedad a sus últimas greñas y para colmo lucirlas con naturalidad como si anunciara Herbal Essences. Tampoco debería convertirse en lo que la mamá de mi amiga Lena llama un “prestamista” y prestarse 3 pelos de los 10 que tiene en un lado, chupados al lado en que tiene sólo dos. No! Un calvo tiene que aceptar que no tiene la melena abundante y entender que esas pelusitas ridículas que aún les van quedando, no son ni serán nunca sexys y no les aportan, por lo contrario, alejan a las mujeres.
Soy del bando de las que sí disfrutan mucho ver un hombre con pelo largo, -obvio hay a quienes les queda y a quienes no- pero les aseguro que si les queda bien y está bien cuidado, les puede sumar muchos puntos a favor. Así que a lavarlo seguido, recortarle puntas, desenredarlo, y hacer como un buen amigo mío que cuida su caballera y su look de highlander, al echarle un tratamiento de vez en cuando. No cuesta mucho, y su inversión dará frutos. Como diría un anuncio por ahí: Garantizado.Hablando de pelos, tengo que hacer un alto e implorarle a los hombres peludos, que dejen de lado su machismo e inseguridad viril, y acepten la depilación como alternativa. No soy una de ellas, pero hay mujeres a quienes les gustan los pelos en el pecho, cierto. Pero dudo que haya amantes de pelos en hombros, trasero, y mucho menos en la espalda! Para las mujeres es preferible mil veces estar con alguien que se depila a estar con alguien que parece un chimpancé. Eso mata todo! A decirle adiós a esos vellos que nada tienen de bellos! Aguantan un poquito de dolor y luego se disfrutan lampiños frente al espejo! y sus felices mujeres los disfrutarán también…
-Tip 1: De paso, nada les cuesta recortar los de las axilas ;)
Y ahora que me acuerdo de los lampiños, ellos también son todo un tema. Es que ningún extremo es bueno. Pero aquí sí que me callo, porque para los lampiños, solo tengo mi piedad, no encuentro solución para su desgracia.
Los hombres que tienen barva, candadito o chivita cuídenla, que mal hecha no luce. Puede ponerles o quitarles edad, adelgazarles cachetes, alargarles la cara si es redonda, o hasta encuadrarles visualmente el mentón, y recuerden que casi instintivamente, a las mujeres nos atraen los mentones cuadraditos (dicen especialistas que envía señales a nuestro inconsciente anunciándonos: testosterona a la vista!) El punto es que los pelos de su cara, son un gran recurso, si lo saben aprovechar. A nadie le gusta acercársele a un puercoespín o a un cactus y salir toda raspada. También agradecemos que le huyan al estilo de Cantinflas y si no tienen un bigote abundante, por favor no se dejen esos 4 pelos ralos arriba de los labios, porque es muy muy muy desagradable. Nada beneficioso, como tampoco las barbas largas, espesas o que parecen un arbusto, donde se pierde el atractivo más importante y de mayor uso: la boca.
Siguiendo con el rostro, últimamente ya no tengo los problemas que tenía antes, con las narices grandes, pero con lo que sí tengo problemas es con los pelos grandes que salen de las narices -y las orejas también-. Yo no me puedo concentrar con alguien a quien se les salen estos pelos largos de por los orificios nasales, como si fueran las patas de algún bicho. Es muy incómodo para uno que los tiene de frente, sobre todo porque los orificios nasales masculinos –igual que sus narices- suelen ser más grandes que las nuestras, así que eso dimensiona semejante defecto y uno, aunque quisiera, no logra dejar de mirarlos! Yo hasta puedo llegar a sentir que no me está hablando la persona, sino esos pelillos. Ash. Así que si los tienen así o les crecen mucho, pues a meterles un piquetito para decirles adiós, de vez en cuando. Esto para hombres y muejeres, por parejo.
- Tip 2: No se saquen las cejas, y queden como una mujer. Sus cejas afeminadas nos espantan! Solo hagan algo con ellas, si son del equipo de “los-uniceja”. Porque sí, es necesario que sean dos. Ah y el Tip 3 de una vez, por favor, no usen lentes de contacto de colores. No los necesitan. Eso nos habla de inseguridad, falsedad y de que esconden algo. No y no.
Bajamos ahora un poquito. A ver, un hombre gordito puede salvarse, porque los kilos de más son comunes, y muchas preferimos un mae grueso que uno flaco, o porque inclusive un hombre muuuy gordo puede terminar siendo hasta simpaticón; pero un tetón pues no, sorry. A las mujeres nos puede gustar hasta una panza “ay es redondita, toda rica para dormir en ella”, pero no imagino a una mujer diciendo: “ay que tetas, son enormes, perfectas, hasta podría usar mi sostén o hacerse una mamografía”, eso sí que no. Así que hagan algo con eso. No sé,lo que sea...
El look sería un tema para no terminar. Me limito a decir que no siempre las modas les ayudan, vestirse muy cool de emos, punks, darks, rockeros, fresas, geeks, o de surfs no es casi nunca, su mejor opción. Un hombre vestido normal y aprovechando sus atributos (que toma en cuenta su caja torácica, su estatura, bronceado –o inexistencia de este- su rostro, estilo de vida, y -cual estrategia de mercadotecnia- hasta el público femenino al que se dirige) tiene muchas más posibilidades de resultar atractivo. Tampoco lo logra un hombre que viste super tallado o que usa ropa 4 tallas más grande que él. Ojo que las tendencias no siempre ayudan, porque cada quien es diferente. Encuentren un estilo propio y conquisten con él, no con el de alguien más. Queremos originales, no fotocopias.
Además de lo físico, hay cosas importantísimas que no se pueden obviar y que sí se pueden manejar, porque no es asunto de la naturaleza y sus bondades, sino que dependen únicamente de los hombres, como la higiene. Las mujeres somos quisquillosas y detallistas, siempre atentas a todo, es justo que los hombres también lo sean.Bañarse bien, limpiarse las orejitas (por lo menos una vez a la semana).Evitar las hediondeces de pies, uñas largas o sucias, y pezuñas, manos resecas y callosa (ojo, sus manos son una de sus armas principales) la caspa y la grasa (para eso ahora un anuncio les dice que al menos el shampoo pueden escogerlo jeje) Especial cuidado con sus partes íntimas. No olviden cuidar el aliento! Y lo importantísimo que es NO oler a sudor, ni a “guardado”, orines, cigarro, cebolla, ni nada repulsivo). Y por supuesto, perfúmense rico (inviertan!) usen ojalá algo bien masculino, que refleje su personalidad; y hagan algo con ese grano que parece que ya tiene vida propia. Sean limpios señores, nadie quiere un cochino de pareja y muchísimo menos un cochino que para colmo es feo, disculpen la franqueza, pero es que así es. Lo de la limpieza es bien serio. Es preferibleo un feo limpio que un guapo cochino..
Es primordial es que pongan atención en su andar, su caminado. Caminen bien. Levanten su carita y un pie delante del otro. Extiendan su espalda como pavorreales, muéstrense seguros, erguidos, orgullosos de ser hombres. No caminen como hippies, ni viendo para el piso. No muevan la cabeza como los animalitos esos que se ponen en los carros y que van moviendo sus jupillas de arriba abajo como diciendo si, si… Y tampoco caminen jorobados, que el único jorobado que queremos es al de Notre Dame, porque es fábula y nació así. (Por algo Esmeralda no le dio pelota, por más buena gente y dulce que fuera) Su caminado no sólo es un atractivo importante, es una marca, un sello distintivo.
No es pedir mucho, pedirles que coman decentemente, las mujeres no queremos hombres comiendo como cerditos, metiendo dedos (ni chupándoselos) y sonando la comida en su boca, ni tragándose todo como si no hubieran comido en un mes. Coman con elegancia, saboreen despacio, y den las gracias. Mínimo.
Vale la pena agregar algunas manías masculinas que aunque no son del físico específicamente, si afectan su imagen, porque están a la vista. Muchas veces los hombres lo hacen y no tienen idea de cuan chocante nos parece a las mujeres. Sobran los ejemplos, pero básicamente: (lectores, papel y lápiz) Control, sí. Control sobre eructos, pedos y demás cositas desagradables que uds expulsan a menudo. De hecho, no importa si tienen una granja en su garganta, los gallos que se queden ahí! nada peor que tener un hombre que escupe todo el día y en cualquier parte. Es fatal. Con f de Fue horrible! (al mejor estilo de Derbez…) No se estén registrando la nariz a cada rato. Qué asco. Por último, y no menos importante, resulta repulsivo verlos tocarse “sus partes” continuamente. Dejar esos hábitos, es mucho mejor que los 80 cuadritos de su estómago. Las mujeres nos fijamos mucho en esas grandes pequeñeces. Convénzanse.
Pido perdón si he herido alguna susceptibilidad pero no hay peor verdad que la que no se dice. Además como dije al comienzo, las mujeres tenemos miles de herramientas para vernos mejor (o “menos peor”) de las que tienen los hombres, y yo he querido ayudarlos y ayudarnos. No estoy recomendando cirugías, tintes de pelo, planchas, correctores de ojeras, cremas reductoras, ni botox, ni pelucas! Sino diciendo que pueden ser menos feos, prestando atención a detallotes como estos. Así se ayudan un poquito, y con eso nos ayudan a nosotras a volverlos a ver, aunque no sean muy atractivos. De verdad yo creo que no sólo las mujeres sino también los hombres deberían estar atentos a ser lo más guapos posible, porque aunque no nos guste, siempre seremos medidos por la maldita vara de la estética…Duélale a quien le duela… y sea que lo admitamos o no.
Personalmente creo que el casting más difícil de todos, para todas, es ese al que te sometes cuando estás convencida de que quieres un papel protagónico en la vida de un cierto menganito. Cuántas veces uno se somete a un cast para el papel de “la Y” en la vida de “el X”? Muchas o Pocas, según… pero siempre ese casting es complicadito. Sobre todo porque el cast es paralelo al que tú estás haciéndole justo en el mismo momento. Así que de fácil, nada. El cast-doble-vía, tiene lo suyo. Pero bueno, que queda.
Y así, los que le teman a la tempestad, que deserten antes y no me hagan perder el tiempo. Es como si se me saliera la brujita del mar que llevo dentro jaja, y trato de asustarlos para medir el aguante y el interés del otro por el papel. Si huye al primer asomo de nube negra, pues mejor que se vaya, conmigo no siempre estará soleado, sorry. Pero la verdad es que exagero a veces, porque yo me conozco como pareja, y sé bien el fondo, que conmigo, no habrá tanto mal tiempo, ni tempestades, a lo más se pondrá nubladillo el cielo alguna vez, pero aún así, como que prefiero a los que persisten tras el protagónico, aún con el aviso de "tormenta a la vista".
Me gusta pensar, que todos tenemos un cierto control de calidad cuando escogemos a alguien para estar con nosotros y viceversa. Y como todo, varía de una persona a otra. Lo determina cada quien, y según el nuestro, pues definimos quien resulta defectuoso. Cada persona tiene sus defectos y ciertamente su apreciación varía según el cristal con que se mire, influyen también las prioridades, los niveles de tolerancia, las expectativas, incluso las experiencias, el pasado… y los objetivos y las exigencias de cada quien. Como todo en esta vida, los defectos son relativos…
Si sí, para ellos en nuestro nuevo defecto, de ellos, jamás. No es suyo, es mío o suyo mis lectoras! ¿Qué tal? Por si todavía no me entendieron, pues a las pruebas me remito. Los defectos-clase-B, me dan más evidencias… mías y ajenas. Uds dirán.
El no lo podía creer, el Sr. Camanances, de un momento a otro, me volcó la tortilla –creo que para salvar su ego- y resultó que sí, que me daba la razón de que no funcionaría, pero porque alguien tan maravillosa, al mismo tiempo no podía ser –OJO- tan egoísta para no querer compartirlo con su hijo –quien le dijo eso? pésima interpretación-, tan ciega y poco comprensiva para no ver que porque era papá valía más la pena, porque tenía una razón para vivir –y si esa aspiro a ser esa yo, siempre, que?- tan mala con los niños –nada más alejado de la realidad-, y tan cerrada para no querer casarse pronto y hacer una familia con él y su hijo, -Dios! con 20 días de conocernos?- ah y tan insegura o miedosa, que no quería llevarlo a conocer a mis papás de inmediato! Que bárbara yo! Horror.
Y así, sobran. Sobran los hombres que dicen que mienten, porque según Arjona “una mentira que te haga feliz, vale más que una verdad que te amargue la vida” , así que o culpan a un guatemalteco que ni conocen, o dicen que mienten para no hacer sufrir a su mujer que supuestamente moriría si lo supiera, o ellos se lo confesaran (falsooo! Como diría una canción más realista, nadie se muere por un amor que no le conviene!) en fin, según ellos mienten porque su mujer no sabría aceptar la verdad! casi que "pobrecitos" son mentirosos por pura caridad! con su mujer insegura, estúpida y dependiente. Si hasta para el engaño salimos defectuosas! ...Lo que faltaba!
Y si van caminando solitas como yo, pues a andar con lupa, o lentes de mayor aumento... Así podremos reconocerlos a tiempo. Ojalá veamos siempre las señales. Y si no, igual nunca es tarde...