Escuchaba ayer una canción que me encanta y cuando estaba yo desgalillada cantando “Sé que ya te había perdido, mucho antes de perderte…“ justo me di cuenta de cuan cierto es que siempre –lo aceptemos o no- hombres y mujeres vemos venir que algo ha acabado, mucho antes de que finalmente acabe. Sí, lo sabemos. Percibimos cuando hemos perdido a alguien, o cuando ese alguien nos perdió a nosotros, o cuando nadie perdió a nadie y lo que se perdió fue “el sueño”, eso que un día soñamos tener juntos, porque lo que se tiene está cada vez más lejos de serlo.
En el fondo sí que sabemos cuando ya no hay amor, cuando se ha perdido la ilusión, o las ganas, o ambas, hasta cuando una persona nunca nos quiso como dijo o como nosotros quisimos pensar que lo hacía. Por desgracia lo sabemos incluso, mucho antes de que siquiera estemos dispuestos a aceptarlo, normal claro, porque reconocerlo es ver nuestro cielo nublarse, es como un anuncio del fin de ese futuro que ya no quieres, que ese alguien ya no quiere contigo o peor, de ese futuro del que huyes porque estás viendo que no se parece en nada al que una vez imaginaste. Casualmente, tres de mis amigas han terminado recientemente, eso me ha puesto a pensar mucho en el “principio del fin”, en esos mil peros que nos ponemos antes de decidirnos a terminar y que pareciera que pesan tanto, que logran encadenarnos.
Volviendo a mis amigas, (y a mi misma) lo chistoso es que pareciera que cuando finalmente acabas con los susodichos te sientes bien, seguras de que tomaste una buena decisión y estás mejor así, pareciera que nos quitamos un peso de encima y hasta estamos aliviadas, pero ¿Por qué nos cuesta tanto decir Adios y llegar a ese estado de alivio? ¿Por qué nos toma tantísimo tiempo? ¿Por qué demoramos tanto en hacer lo que sabemos que tarde o temprano terminaremos haciendo, o duramos tanto en dar ese paso que sabemos que necesitamos dar?

Me pregunto por qué perdemos el tiempo? una y otra vez! Por qué escogemos seguir perdiendo nuestro tiempo en causas perdidas? …penosamente creo que aún más nosotras las mujeres. Es increíble que lo hagamos conscientemente. Contra todo pronóstico razonable, le damos largas al asunto y vemos -en el mejor de los casos- días y meses pasar, eso cuando no son años… Sostenemos lo insostenible, con mil excusas en las que ya ni creemos, aferradas con uñas a algo sin futuro, porque no le queda ni el presente.
Las mujeres tenemos un sexto sentido, yo sí lo creo, hay quienes no. Pero aún cuando este nos falla, está el sentido común, además del cerebro –muchas veces en desuso cuando se trata del corazón- ah y tenemos los ojos del alma y esos sí que ven, que nosotras queramos darle mil vueltas jugando a la gallinita ciega o fingir un ataque de ceguera, es otra cosa. Por qué nos obligamos a estar con personas que ya no amamos, que no queremos, o hasta ya no toleramos? Por qué luchamos para estar con quien no nos quería e insistimos, para luego permanecer en sitios de los que debimos salir antes o mínimo escapar? Pareciera que decir “hasta aquí” se tratara de misión imposible, -y sin ningún Tom Cruise para peores- ¿por qué es realmente tan difícil???
Lo peor es que “quedándonos” no ganamos, perdemos. Perdemos esfuerzos, perdemos oportunidades, perdemos esperanza, y peor, perdemos lo más valioso que los seres humanos teniendo una vida tan corta tenemos, tiempo. Si para tantas cosas de la vida valoramos el tiempo, contamos los minutos para que termine una clase, empiece un concierto, o para que llegue una comida express, y con todo lo que nos molesta hacer filas, esperar un taxi o un autobús, pasar horas en el banco, en fin… porque en nuestra vida personal pareciera que nos da igual perderlo? Total, siempre finalmente nos lo recriminamos, no? Somos las primeras en quejarnos y en recitar esa lista de verbos nada agradables: perdí, malgasté, invertí, le dí, desperdicié…
Hemos desarrollado una cierta y extraña comodidad con la postergación. Simplemente nos quedamos, “nos dejamos estar” y tratando de explicarlo, sale a relucir nuestra autoestima, nuestra poca firmeza para actuar, más sabiendo que –aunque en el momento no lo parezca- es en nuestro beneficio. Como es que dejamos pasar una y otra vez, la oportunidad de ser nuestro propio superhéroe y cual Spiderwoman, por fin lograr despegarnos de nuestras propias telarañas.
Finalmente lo que tanto nos cuesta es poner fin a situaciones donde se supone que estamos porque queremos, o sea ¿las parejas las escoge uno o no? En ellas ¿estamos para ser felices cierto?, porque para sufrir, en el mundo nos sobra con que… Y sí, si ya no lo somos o si nunca lo fuimos y recién abrimos los ojos, ni el dolor, ni el miedo, ni un trabajo, ni el dinero, ni el sexo, ni la costumbre, ni nada debería de ser más fuerte, como para evitar que nos quedemos sólo 10 min más, lo suficiente, para decir como Julieta Venegas. “Me voy, que lástima pero adiós, me despido de ti y me voy”.
Valoremos nuestro tiempo. Como diría mi mamá "el tiempo pedido, hasta los Santos lo lloran". Yo he llorado el tiempo suficiente para comprobar mil veces que hacerlo después no sirve de nada. Quisiera volver y terminar a algunas peronas la primera vez que sentí que debía hacerlo. Cuánto me hubiera ahorrado? De todas formas casi siempre terminamos con alguien por una razón que ya se había asomado por ahí, o que no dió luces suficientes mucho antes. Cuando miramos atrás y lloramos ese tiempo, no recuperamos nada. Sólo conseguimos, perder aún más tiempo.
Valoremos nuestro tiempo. Como diría mi mamá "el tiempo pedido, hasta los Santos lo lloran". Yo he llorado el tiempo suficiente para comprobar mil veces que hacerlo después no sirve de nada. Quisiera volver y terminar a algunas peronas la primera vez que sentí que debía hacerlo. Cuánto me hubiera ahorrado? De todas formas casi siempre terminamos con alguien por una razón que ya se había asomado por ahí, o que no dió luces suficientes mucho antes. Cuando miramos atrás y lloramos ese tiempo, no recuperamos nada. Sólo conseguimos, perder aún más tiempo.
Sigamos el ejemplo del mar que con la fuerza de una ola, borra las huellas en la arena... borrando ese pasado que una vez pasó por ahí, dejando limpia la playa. Aprendamos del mar, que siempre sabe hasta donde dejar de subir, hasta donde llega la espuma...

Pero sí, se necesita valor!!! Valor para hace que suba nuestra "marea alta" como el mar y poder decir hasta aquí y borrar...
Necesitamos fuerza para afrontar, para decidir. Y amarnos -esta es la palabra clave- lo suficiente, como para valorar cada segundo de nuestra vida y para que logremos dejar atrás… y no volver.

Este estuvo muy genial, con todo y el temita me rei mucho con su foma de ponerlo.(soy Glory) y si que la verdad es que a veces cuesta mucho separse aunque uno ya sabe que la vara se temino. como que uno no quiere diay reonocerlo pero como tu dices en cuanto antes mejor para uno. porque a los maes siempre les van a sobrar y no pierden nada. que bueno lo de spiderwoman jajaja y la comparacion con el mar muy buena a proponerse ser una ola ahora. ojala la conozca pronto. grax atte Glo
ResponderEliminarCierto. Muy cierto. Las mujeres siempre lo sabemos y a sabiendas nos quedamos, extraña nuestra naturaleza no-? Pues a no quedarse, a dejar atras y cuanto mas pronto mejor. cierto
ResponderEliminarNo me extraña que no hayan muchos comments porque a las mujeres no nos gusta que se nos diga que actuamos tontamente aunque lo sepamos, que penita
AMARNOS como bien dices es la clave
Saludos Katia.
Mis respetos para este parrafo: "Contra todo pronóstico razonable, le damos largas al asunto y vemos -en el mejor de los casos- días y meses pasar, eso cuando no son años… Sostenemos lo insostenible, con mil excusas en las que ya ni creemos, aferradas con uñas a algo sin futuro, porque no le queda ni el presente". Casi poesía que al mejor estilo de la chimultrufia nos dicria tengo o no tengo razon! Toda Sylessa. Muy bueno
ResponderEliminar